sábado, 2 de mayo de 2026

Biofiltración basada en microorganismos y vegetación transforman la calefacción a leña en combustión limpia

En medio del alza sostenida del gas, el diésel y la electricidad, y de exigencias ambientales cada vez más duras, una innovación chilena está cambiando las reglas del juego. Filtrovivo desarrolló un sistema de biofiltración que permite seguir usando leña —la fuente energética más accesible del país—, reduciendo hasta en un 97% su impacto ambiental.

No se trata de reemplazar, sino de transformar. Esta tecnología convierte las emisiones en aire limpio a través de sistemas vivos basados en microorganismos y vegetación. Menos costo, menor impacto y una solución real para hogares e industrias que necesitan avanzar hoy.

El sistema reemplaza equipos de alto consumo energético por procesos biológicos que capturan contaminantes de forma eficiente, continua y sin generar residuos secundarios.

“Hoy el problema no es la leña, sino cómo tratamos sus emisiones. La biomasa sigue siendo una de las fuentes de energía más económicas y disponibles, pero históricamente ha estado asociada a la contaminación. Con nuestro sistema de biofiltración, basado en organismos vivos, logramos eliminar más del 90% del material particulado, permitiendo una calefacción limpia sin aumentar los costos”, explica Aníbal Montalba, fundador de la compañía.

Evidencia en operación

“En la industria COMAFRI - ubicada en la región de O´Higgins - antes de la instalación de nuestros dispositivos, su caldera a leña emitía cerca de 278 mg/Nm³ de material particulado, superando ampliamente los límites normativos. Tras incorporar el sistema de biofiltración, las emisiones se redujeron a 13,8 mg/Nm³, cumpliendo con la normativa vigente y manteniendo intacta la operación productiva”, afirma el ejecutivo.

A esto “se suma la eliminación de olores, donde se ha registrado una reducción del 98,45%. Este resultado fue registrado por un laboratorio independiente reconocido por el Ministerio de Salud”, añade Montalba.

Cabe destacar que, a diferencia de las soluciones tradicionales, estos mecanismos de biofiltración integran múltiples beneficios:

Eliminan material particulado y olores, evitando impactos en comunidades cercanas.

No generan residuos secundarios (riles, por ejemplo), reduciendo costos operacionales.

Se integran como infraestructura verde, funcionando como jardines verticales con valor estético, térmico y acústico.

Operan sin alterar procesos productivos, asegurando continuidad y eficiencia.

Tecnología chilena con proyección global

Esta tecnología de biofiltración, basada en microorganismos y vegetación, desarrollada en Chile, ya cuenta con patentes internacionales y aplicaciones comprobadas en distintos sectores. Estos avances demuestran que la innovación no solo responde a las necesidades del país, sino que también tiene el potencial de enfrentar desafíos energéticos y ambientales a nivel global.

“Estamos demostrando que es posible compatibilizar energía accesible con estándares ambientales exigentes. No se trata de reemplazar la leña, sino de transformarla en una fuente limpia, a través de una forma distinta de aprovechar los recursos que nos entrega la naturaleza”, afirma Miguel Ángel Fernández.

A diferencia de otras alternativas de transición energética, esta propuesta no requiere altos costos de sustitución de combustibles. En cambio, ofrece un camino inmediato y sostenible: aprovechar los recursos disponibles mediante inteligencia biológica, entregando una respuesta concreta a la crisis energética y a la necesidad de reducir emisiones.