El proyecto de preservación a su imagen
venerada fue realizado a través del aporte de Collahuasi mediante la Ley de
Donaciones Culturales, siendo liderado por las Organizaciones del Santuario de
La Tirana y ejecutado por expertos restauradores. Por primera vez en más de cien
años, “La Chinita” es intervenida para proyectar su legado espiritual a las
actuales y futuras generaciones.
Marcando el término de una iniciativa de
gran alcance espiritual, cultural e histórico, se realizó una ceremonia religiosa
el 28 de febrero para presentar completamente restaurada la imagen venerada de
la Virgen del Carmen de La Tirana. La solemne y emotiva jornada congregó en la
explanada del Santuario de La Tirana a devotos, representantes de las entidades
involucradas en el proyecto, autoridades locales, familias y diversas agrupaciones.
Las labores de restauración comenzaron en
noviembre de 2025 al interior del templo, supervisadas por una Comisión de
Restauración que diseñó el proyecto, la cual es integrada por las Organizaciones
del Santuario: Rectoría, Cuerpo de Centinelas y Camareras de la Virgen,
Federación de Bailes Religiosos, Comunidad Custodia del Santuario, Baile Chino
y Museo de la Vivencia Religiosa del Norte Grande.
Además, se contó con el apoyo de Compañía
Minera Doña Inés de Collahuasi a través de la Ley de Donaciones Culturales, en
el marco de su compromiso con el resguardo del patrimonio de la región, que
lleva adelante desde su línea de trabajo “Impulso Social”.
Como obispo de la Diócesis de Iquique, Monseñor
Isauro Covili, valoró la importancia de este proyecto. “La Virgen del Carmen ha
sido bellamente restaurada y restituida en el año del centenario de su
coronación, que nos acompañará a nivel personal, familiar y como país. La Madre
de todos ha sido ubicada en su histórico altar al reencuentro con sus
peregrinos, por lo que manifiesto mi completa gratitud para todos los involucrados
en esta restauración”, dijo.
En representación de la Comisión, Karla Aguilera,
directora del Museo de la Vivencia Religiosa del Norte Grande, precisó que “ha
sido una restauración no sólo técnica, sino también un acto de identidad
religiosa y de amor a ‘La Chinita’. Hoy, podemos decir que se inicia un nuevo
capítulo para nuestras tradiciones, por lo que agradecemos a todos quienes
colaboraron en este proyecto desde la minera hasta los devotos, quienes
levantaron su oración por el éxito de este trabajo participativo y comunitario”.
Por su parte, Luciano Malhue, gerente de
Asuntos Públicos de Collahuasi, indicó que “concluir este proyecto marca un
gran hito en la historia del Santuario, ya que contribuimos en la protección de
un bien de profundo valor religioso y cultural, junto con relevar las tradiciones,
identidad y el patrimonio del Norte Grande. La Virgen de La Tirana es una
conexión directa con la espiritualidad de miles de feligreses que ven en su
imagen un símbolo de fe y unidad, considerando también que la Fiesta de La
Tirana es mucho más que un rito: es un patrimonio vivo del norte de Chile y una
de las expresiones más potentes de la religiosidad popular
latinoamericana".
La intervención fue realizada por cinco
restauradores peruanos especializados en el rescate y conservación de imágenes
católicas, antecedido por estudios técnicos supervisados por la conservadora
nacional Paulina Santana, quien elaboró un informe que determinó que “La
Carmelita” presentaba daños estructurales menores.
“Finalizamos un minucioso proyecto enfocado
en preservar la obra, consolidar sus materiales y recuperar su originalidad, cuidando
su trascendencia histórica y devocional. Fue una experiencia profundamente
significativa, de respeto y cariño, donde nuestra fe estuvo presente en cada
decisión y conscientes del reto profesional que implicó toda esta
restauración”, señaló el escultor Max Chumbiauca, quien lideró el equipo de
restauradores.
Dada la relevancia de esta acción
patrimonial, ya que por primera vez en más de un siglo la Virgen de La Tirana es
restaurada, cada una de sus etapas fue documentada como legado histórico e
investigativo para las actuales y futuras generaciones.
Para el presbítero Eduardo Parraguez,
rector del Santuario, “el término de esta obra representa el sentir de una
comunidad que quiere y cuida a su querida Carmelita. Es también un momento de
dar gracias a Dios por todo este proceso, que contribuye a la riqueza
espiritual del norte grande. Sin duda, es un tesoro que debemos saber cuidar y
conservar para seguir celebrando con la misma fe, amor y devoción que
celebraron nuestros abuelos”.
La culminación de esta iniciativa concreta
un doble propósito: marca un hito altamente técnico y fortalece el arraigo espiritual
entre la Virgen del Carmen y los miles de devotos que cada año peregrinan a La
Tirana, especialmente durante la festividad en julio, considerada la conmemoración
religiosa más importante del norte de Chile.